Pese al reciente crecimiento económico de América Latina, la desigualdad
en la región se mantiene muy elevada y sigue siendo de las mayores
en el mundo. Tradicionalmente la inclusión social ha sido asignada al
sector público como uno de sus grandes retos a resolver. Pero en los últimos
años se ha puesto énfasis en la importancia que tiene que diversos
sectores abonen a este objetivo, y que lo hagan de forma estratégica y
mancomunada.
Diversos poblaciones de bajos ingresos —mujeres, jóvenes,
adultos mayores, grupos étnicos minoritarios, personas con discapacidad—
vienen sufriendo históricamente la falta de inclusión.
En la búsqueda por contribuir a eliminar las barreras de la exclusión, los
emprendimientos productivos orientados a la inclusión social —o emprendimientos
socioproductivos— generan y ofrecen bienes o servicios
con la finalidad de que los procesos de producción y la inserción en el
mercado faciliten el desarrollo personal y la integración social de quienes
se encuentran excluidos. Algunos ejemplos de emprendimientos socioproductivos
son: una panadería gestionada por un grupo de jefas de hogar,
una cooperativa de recicladores de residuos, un taller textil integrado
por personas con discapacidades, un telecentro que facilita el acceso a
internet a una comunidad indígena y es administrado por la propia comunidad.
La inclusión social implica el acceso digno de las personas al bienestar
y el desarrollo en sus diversas dimensiones, manteniendo la propia
identidad. Entre las dimensiones determinantes de la inclusión social se
encuentran:
Los emprendimientos productivos de inclusión social manifiestan diversos
formatos, tales como asociaciones civiles, empresas sociales, cooperativas
o empresas tradicionales. A su vez, son impulsados por actores
de diversos ámbitos de desempeño que buscan favorecer la inclusión
a través de lo productivo:
• Emprendedores de las poblaciones en situación de exclusión.
• Organizaciones de la sociedad civil que generan o fortalecen emprendimientos
de inclusión socioproductiva (tanto organizaciones
de las comunidades de base que desarrollan sus propios emprendimientos
como organizaciones que brindan ayuda a los emprendimientos
y los vinculan con el mercado formal).
• Organismos públicos que implementan políticas para el surgimiento
de los emprendimientos, su fortalecimiento y su inclusión en el mercado
formal.
• Organismos multilaterales y agencias de cooperación internacional
que promueven el desarrollo socioproductivo de comunidades de
base.
Empresas que involucran a estos emprendimientos como parte de
su cadena de valor (proveedores, distribuidores o clientes), los fortalecen
de algún modo y/o contribuyen a que existan marcos propicios
para su crecimiento e inserción.
Para que los emprendimientos socioproductivos logren valor económico
y valor social de manera significativa en cuanto a su impacto y su escala,
es fundamental la existencia de un entorno favorable que los considere
con sus posibilidades y sus dificultades.
